Guillermo Herrera advierte una crisis prolongada del sector y propone medidas urgentes para reactivar la vivienda y combatir la informalidad
La construcción de vivienda en Colombia enfrenta un panorama complejo. Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), advirtió durante el Congreso Colombiano de la Construcción 2026 que los lanzamientos, las ventas y las iniciaciones de vivienda registran nuevas caídas, mientras el sector trabaja en propuestas para recuperar la actividad y ampliar el acceso de los hogares a una vivienda formal.
Según Herrera, las cifras con corte a agosto reflejan una reducción del 17 % en los lanzamientos de vivienda, cerca del 12 % en las ventas y el 14 % en las iniciaciones. El dirigente gremial atribuyó este comportamiento a un efecto acumulado de la disminución de la comercialización durante los últimos 24 meses y al impacto del terremoto que afectó al Valle del Cauca y al Eje Cafetero.
El presidente ejecutivo de Camacol explicó que estas dos regiones representan más del 12 % del mercado nacional de vivienda. Por eso, señaló que la emergencia también incide en el comportamiento de la construcción, en un momento en el que el sector busca recuperar sus niveles de actividad.
Herrera indicó que, durante el último año, el país registró poco más de 110.000 unidades de vivienda iniciadas, un nivel comparable con el observado en octubre de 2011. Para el dirigente gremial, esta cifra representa un retroceso de aproximadamente 15 años en la actividad de construcción de vivienda.
En sus declaraciones, Herrera atribuyó principalmente esta situación a decisiones de política de vivienda del Gobierno anterior y al efecto prolongado de la caída en la comercialización. Su diagnóstico sitúa la recuperación de la actividad constructora entre los principales desafíos de la política económica y social del país.
Camacol plantea dos prioridades para el Gobierno Nacional
Guillermo Herrera señaló que el Gobierno Nacional, encabezado por Abelardo De La Espriella, tiene dos grandes prioridades relacionadas con el sector: la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto y la reactivación de la construcción de vivienda.
El presidente de Camacol sostuvo que ambas tareas deben desarrollarse de manera articulada. A su juicio, la reconstrucción puede contribuir a impulsar la actividad económica y, al mismo tiempo, responder a las necesidades de las familias afectadas.
Sin embargo, Herrera afirmó que primero es necesario organizar las condiciones fiscales para avanzar en la discusión sobre la política nacional de subsidios. En ese contexto, explicó que el debate sobre el programa “Mi Casa Milagro” continúa y aclaró que el sector no renuncia a la posibilidad de contar con subsidios que beneficien a los hogares de menores ingresos.
El dirigente gremial expuso la magnitud de la necesidad habitacional: de acuerdo con las cifras que presentó, en Colombia hay ocho millones de familias que no son propietarias y ganan menos de cuatro salarios mínimos, pero solamente 800.000 podrían comprar vivienda sin subsidio.
Herrera también se refirió a las restricciones presupuestales del Gobierno. Indicó que Fonvivienda cuenta con una apropiación prevista para el próximo año superior a 700.000 millones de pesos, de los cuales una parte importante ya tiene destinación comprometida.
Frente a este escenario, Camacol propone coordinar las iniciativas que venía trabajando con la Asociación Bancaria, Asocajas y el Banco Interamericano de Desarrollo, en el marco de las estrategias de la misión “Crecer”. El objetivo es avanzar en medidas de reactivación mientras se define cómo resolver la disponibilidad de recursos para los subsidios nacionales.
Herrera aseguró que el sector tiene proyectos formulados que representan inversiones superiores a 98 billones de pesos y permitirían construir más de 250.000 viviendas. Con estas iniciativas, el gremio busca que el Gobierno reconozca el papel de la construcción como motor de inversión y promueva condiciones que faciliten la puesta en marcha de nuevos proyectos.
La informalidad habitacional aumenta la presión sobre el mercado
Además de la reconstrucción y la reactivación, Herrera identificó la lucha contra la informalidad de vivienda como una prioridad de política pública. Según explicó, distintos estudios del DANE estiman que cada año se pueden formar entre 250.000 y 350.000 familias en las ciudades, mientras la producción de vivienda ha descendido a cerca de 100.000 o 110.000 unidades anuales.
Para el presidente de Camacol, la diferencia entre la formación de nuevos hogares y la oferta de vivienda formal genera presiones sobre el mercado inmobiliario. Entre sus consecuencias, mencionó el aumento del precio de la vivienda usada y de los arrendamientos que pagan los colombianos.
Herrera indicó que los arrendamientos representan entre el 20 % y el 24 % de la canasta familiar, por lo que consideró importante impulsar una mayor oferta de vivienda. Desde su perspectiva, la reconstrucción también puede convertirse en una oportunidad para reactivar la construcción y mejorar las condiciones de acceso a soluciones habitacionales.
Entre las propuestas del gremio figura simplificar y agilizar el acceso a los subsidios y a la financiación para reconstruir o reparar viviendas afectadas por el terremoto. Herrera explicó que los hogares que ya recibieron un subsidio podrían volver a acceder a este apoyo, según las condiciones que se establezcan.
También planteó reglamentar la concurrencia de recursos de distintas entidades, entre ellas el Fondo Milagro, Fonvivienda, las cajas de compensación y las entidades territoriales. De acuerdo con su propuesta, la combinación de estos aportes podría financiar hasta el 100 % de determinadas soluciones de reconstrucción, dependiendo de las reglas de acceso y financiación que se definan.
El dirigente agregó que los recursos de los fondos de vivienda de interés social de las cajas de compensación, conocidos como Fovis, podrían destinar entre el 7,5 % y el 10 % de sus recursos a financiar y acompañar procesos de reactivación, de acuerdo con los mecanismos que se implementen.
Las medidas planteadas también incluyen facilitar la habilitación de suelo para nuevos proyectos. Herrera mencionó la posibilidad de incorporar terrenos rurales o suburbanos al perímetro urbano, aumentar el aprovechamiento urbanístico en las ciudades y promover procesos de rehabilitación, regeneración y renovación urbana.
A estas iniciativas sumó condiciones especiales para el licenciamiento, incentivos tributarios y obras por impuestos, como parte de un conjunto de herramientas para dinamizar la construcción.
El presidente de Camacol concluyó que la coordinación entre las entidades será fundamental para definir la población beneficiaria, los requisitos de acceso, los montos y las modalidades de los subsidios, así como las condiciones legales para habilitar suelo y combinar las fuentes de financiación.
La discusión, por tanto, va más allá de recuperar las cifras de construcción. El reto consiste en articular la reconstrucción, la inversión, la financiación y la oferta de vivienda formal para responder a las necesidades de los hogares y reducir la brecha entre la formación de nuevas familias y las unidades que logra producir el país.



