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Monseñor Francisco Múnera plantea tres deseos para Colombia

El presidente de la Conferencia Episcopal planteó unidad nacional, paz, esperanza y atención a los sectores más vulnerables

Monseñor Francisco Múnera pidió unidad, reconciliación y esperanza al presidente Abelardo De La Espriella durante su posesión presidencial


Monseñor Francisco Múnera, de la Arquidiócesis de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presentó al presidente de la República, Abelardo De La Espriella, tres grandes deseos que, desde el alma, tiene el pueblo colombiano para levantarse y continuar.

Durante el acto de posesión presidencial realizado en Cali, el religioso planteó como primeros anhelos la unidad de la nación, el camino hacia la reconciliación y la paz, y la capacidad de sostener la esperanza y la alegría.

Francisco Múnera aclaró que la unidad nacional no significa uniformidad, sino armonía, entendida como el resultado de construir relaciones basadas en el reconocimiento del valor de quienes piensan diferente y en la comprensión de que el futuro debe construirse integrando.

El presidente de la Conferencia Episcopal sostuvo que Colombia necesita sumar las capacidades de todas las personas para avanzar hacia un desarrollo verdaderamente humano e integral.

Unidad nacional para construir un futuro compartido

En su intervención, Monseñor Francisco Múnera destacó que mujeres y hombres están llamados a caminar juntos en la construcción del país.

El religioso señaló que Colombia necesita la inteligencia, la sensibilidad, la fortaleza y la capacidad de cuidado que cada persona aporta desde su propia vocación y responsabilidad.

Según su planteamiento, una sociedad que valora plenamente la contribución de todos puede avanzar hacia un desarrollo humano e integral, evitando que las personas se sientan excluidas o discriminadas.

El segundo deseo expresado por Francisco Múnera estuvo relacionado con la reconciliación y la paz, dos aspiraciones que, según afirmó, continúan entre los mayores anhelos de Colombia.

El presidente de la Conferencia Episcopal explicó que la reconciliación y la paz florecen cuando se cultivan la verdad, la justicia, el perdón y la solidaridad.

También sostuvo que estas condiciones se hacen realidad cuando disminuyen las desigualdades, la corrupción cede su lugar a la transparencia y la violencia deja de ser un lenguaje.

Para Francisco Múnera, la construcción de la paz también requiere que cada ciudadano comprenda que el destino de los demás compromete el propio.

El religioso afirmó que este proceso necesita ciudadanos responsables, instituciones sólidas y gobernantes capaces de escuchar, dialogar y tomar decisiones pensando tanto en las generaciones presentes como en las futuras.

De esta manera, su mensaje al nuevo Gobierno estuvo acompañado de un llamado a fortalecer la responsabilidad colectiva y la participación de diferentes sectores en la construcción de soluciones para Colombia.

Esperanza y atención a los sectores más vulnerables

El tercer deseo planteado por Monseñor Francisco Múnera fue sostener la esperanza y la alegría como elementos necesarios para que Colombia pueda continuar avanzando.

El presidente de la Conferencia Episcopal explicó que, para los creyentes, la esperanza no representa ingenuidad, sino una fuerza que permite perseverar.

Francisco Múnera destacó que Colombia ha demostrado en diferentes momentos una gran capacidad para levantarse y continuar. Por ello, consideró que esa esperanza debe convertirse en decisiones valientes, gestos de perdón y reconciliación y un compromiso renovado con el bien común.

El religioso también llamó la atención sobre la necesidad de conservar y fortalecer la reserva moral, cultural y espiritual de Colombia como país pluriétnico, multicultural y biodiverso.

Dentro de este tercer anhelo, Francisco Múnera puso especial atención en los miles de colombianos que viven en condiciones de pobreza y que con frecuencia carecen de lo necesario para vivir.

El presidente de la Conferencia Episcopal sostuvo que estos sectores necesitan vías concretas para alcanzar su desarrollo humano integral.

En ese contexto, recordó una expresión atribuida al papa Francisco sobre la situación de los pobres y señaló la importancia de promover a los débiles, vulnerables y abandonados de la sociedad como una forma de alcanzar grandeza desde el ejercicio del gobierno.

El mensaje también incluyó un llamado a convertir estos tres deseos en una tarea compartida. Jiménez señaló que la responsabilidad corresponde a las instituciones del Estado, los gobernantes nacionales y locales, las familias, las comunidades educativas, los empresarios, los trabajadores y los campesinos.

También mencionó a los pueblos indígenas y afrodescendientes, jóvenes, adultos mayores, comunidades, diversas confesiones de fe y organizaciones de la sociedad como actores necesarios para avanzar conjuntamente.

Para el religioso, la construcción del país requiere que todos estos sectores caminen juntos, aportando desde sus diferentes responsabilidades y capacidades.

Francisco Múnera relacionó este propósito con la necesidad de leer profundamente la realidad, promover la dignidad de cada persona, fortalecer la cohesión de las comunidades, cuidar la casa común y trabajar por el bien de todos.

Una plegaria por la fraternidad y la paz

Al finalizar su intervención ante el presidente Abelardo De La Espriella, Monseñor Francisco Múnera recurrió a una plegaria del papa Francisco incluida en su encíclica sobre la fraternidad y la amistad social, Fratelli tutti.

La oración plantea un llamado a Dios Padre para que la humanidad reconozca la misma dignidad de todos los seres humanos y fortalezca un espíritu fraternal.

La plegaria también expresa el deseo de construir sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, pobreza, violencia ni guerras.

En su parte final, la oración pide abrir el corazón a todos los pueblos y naciones de la Tierra para reconocer el bien y la belleza presentes en cada uno.

El mensaje concluye con un llamado a estrechar lazos de unidad, proyectos comunes y esperanzas compartidas.

Con esta intervención, Monseñor Francisco Múnera dejó ante el nuevo presidente de Colombia una propuesta sustentada en tres grandes aspiraciones: una nación unida sin uniformidad, un país que avance hacia la reconciliación y la paz, y una sociedad capaz de mantener la esperanza.

El planteamiento también puso en el centro a los sectores más vulnerables y la responsabilidad de las instituciones y de la ciudadanía en la búsqueda de soluciones.

El mensaje episcopal planteó así una visión de país en la que la unidad, el diálogo, la dignidad humana, la solidaridad y el bien común se convierten en elementos necesarios para enfrentar los desafíos nacionales.

Más allá de los tres deseos expresados durante la posesión, el llamado de Monseñor Francisco Munera apuntó a que Colombia convierta sus aspiraciones en acciones compartidas y que la esperanza encuentre caminos concretos para mejorar las condiciones de vida de quienes más lo necesitan.

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