Colombia afronta una estrechez energética crítica ante la llegada de un fenómeno de El Niño intenso y una demanda creciente
El sector eléctrico colombiano enfrenta un escenario de alta exigencia ante la llegada de un fenómeno de El Niño que amenaza la disponibilidad de energía, mientras crece la demanda nacional y persisten retrasos en proyectos de generación y transmisión. El Consejo Nacional de Operación (CNO) planteó medidas urgentes y compromisos de largo plazo para garantizar la confiabilidad del sistema y evitar un racionamiento generalizado.
La advertencia toma como referencia dos hechos recientes. El pasado 28 de septiembre, el despacho económico de Colombia programó 98,5 megavatios de racionamiento de emergencia durante la punta de la tarde. Al día siguiente, el redespacho anticipó 330 megavatios. Sin embargo, el racionamiento no llegó a los hogares gracias al trabajo de los equipos de operación y a una demanda inferior a la pronosticada.
El planteamiento del sector es que la estabilidad del servicio no puede depender de condiciones favorables que podrían no repetirse. La situación exige decisiones coordinadas entre el Gobierno nacional, las autoridades, el regulador, las empresas y los gremios para responder a las necesidades inmediatas y fortalecer la capacidad energética del país.
El Niño, los embalses y la demanda aumentan la presión sobre el sistema
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ya declaró el fenómeno de El Niño. Según los datos expuestos por el CNO, existe una probabilidad del 100 % de que sea muy fuerte durante el trimestre señalado y una probabilidad del 75 % de que alcance la mayor intensidad desde 1950.
Al 8 de octubre, los aportes hídricos se encontraban en el 52 % de la media. En comparación con el fenómeno de El Niño de 2015-2016, el sistema acumulaba un déficit de 4.208 gigavatios hora, equivalente a aproximadamente 17 días de la demanda energética de todo el país.
La situación de los embalses también genera preocupación. Su nivel descendió del 78,1 % al 76,3 % en una sola semana, incluso durante la temporada de lluvias. Este comportamiento coincide con un crecimiento sostenido del consumo eléctrico y con dificultades para disponer de toda la generación térmica necesaria.
La demanda nacional alcanzó registros históricos de 266,6 gigavatios hora en un día y 12.683 megavatios en una hora. Además, el consumo aumentó un 4,9 % frente a octubre del año anterior.
La red eléctrica también enfrenta restricciones operativas. El balance presentado señala que durante el año se emitieron 364 instrucciones de desconexión de carga. Entretanto, las plantas térmicas, que deberían aportar cerca de 96 gigavatios hora diarios, registran un promedio de 83 gigavatios hora.
El diagnóstico de XM advierte que, si se presenta una hidrología similar a la de 2015-2017 y la generación térmica permanece limitada a 85 gigavatios hora diarios, entre febrero y abril de 2027 no habría recursos suficientes para atender toda la demanda eléctrica.
Retrasos en proyectos, incertidumbre y problemas financieros agravan el panorama
El CNO sostiene que la situación no comenzó con el fenómeno de El Niño, sino que refleja decisiones aplazadas y dificultades acumuladas durante casi una década.
Entre 2020 y 2026, el sistema esperaba la incorporación de más de 28.000 megavatios de nueva capacidad, pero ingresaron cerca de 5.600 megavatios. Esto representa aproximadamente una quinta parte de lo previsto. Asimismo, de los 4.010 megavatios esperados de la subasta de 2019, apenas 1.064 estaban operando en 2023.
Los retrasos también afectan la infraestructura de transmisión. Según el diagnóstico presentado, la mitad de los proyectos de esta categoría registra demoras. La línea Colectora, destinada a conectar los parques eólicos de La Guajira, pasó de tener como horizonte el año en curso a una previsión de entrada en 2027, debido a nuevas consultas previas.
El sector también señala aplazamientos en la subasta de expansión del cargo por confiabilidad, periodos sin quórum en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y cambios en las cargas tributarias aplicadas a la generación entre 2023 y 2026.
Andeg estimó en cerca de 3 billones de pesos la inversión que se dejó de realizar por la incertidumbre. A esta situación se suma la disminución de las reservas probadas de gas, que cayeron un 17 % durante 2025, mientras la producción nacional se ubica un 36 % por debajo de la registrada hace una década. Colombia ya importa cerca del 17 % del gas que consume.
La cadena de pagos constituye otro factor de presión. Según Asocodis, las deudas con las empresas sumaban 7,9 billones de pesos en julio, incluyendo obligaciones relacionadas con Air-e, la opción tarifaria, entidades oficiales y subsidios. La cartera del mercado mayorista alcanzaba 4,29 billones de pesos, concentrada en las plantas térmicas que el sistema necesita para responder a la demanda.
Además, el margen de respaldo hídrico se ha reducido. Mientras en 2002 los embalses equivalían a unos 120 días de demanda, actualmente representan poco más de 70 días.
El CNO propone acciones inmediatas y compromisos hasta 2032
Frente a este panorama, el Consejo Nacional de Operación presentó propuestas al Ministerio de Minas y Energía y a la CREG para desarrollar una respuesta coordinada. La estrategia contempla medidas inmediatas para los próximos 180 días y compromisos estructurales para el periodo 2027-2032.
En el corto plazo, el organismo propone garantizar la disponibilidad de gas para las plantas térmicas, aprovechar al máximo la infraestructura de regasificación y flexibilizar la operación térmica. También plantea conectar con rapidez recursos existentes, como generación distribuida, plantas de emergencia, baterías y conexiones temporales.
El segundo frente busca optimizar el uso del agua mediante una coordinación más precisa de los embalses y las cadenas hidráulicas, evitar vertimientos innecesarios y revisar temporalmente restricciones que limitan la producción.
La gestión de la demanda constituye el tercer componente. El CNO propone fortalecer los mecanismos de respuesta de los consumidores, promover incentivos de ahorro para la industria y el alumbrado público, y reforzar la campaña nacional impulsada por el sector y la Presidencia.
El cuarto frente plantea actualizar el Estatuto de Racionamiento, vigente desde 1998, proteger a los usuarios frente a la exposición a los precios de bolsa y mejorar la liquidez de la cadena energética.
Para el periodo 2027-2032, el CNO propone cinco compromisos principales: realizar subastas anuales y previsibles de energía firme; ampliar la seguridad del suministro de gas; agilizar licencias ambientales, consultas previas y conexiones; establecer reglas regulatorias y tributarias estables; y garantizar finanzas sanas mediante el pago oportuno de las deudas estatales, una fuente estable para los subsidios y garantías para la cadena de pagos.
El organismo también plantea una subasta específica de potencia para cubrir los periodos de mayor demanda, con participación del almacenamiento, contratos de largo plazo para la demanda regulada y un mercado intradiario. Asimismo, propone una ventanilla única para agilizar los proyectos y liberar capacidad de red reservada que no se utiliza.
La confiabilidad eléctrica requiere decisiones coordinadas
Las proyecciones apuntan a que la presión sobre el sistema podría continuar después de El Niño. XM estima que los embalses podrían descender hasta cerca del 16 % durante el segundo trimestre de 2027 y que su recuperación tomaría más de una temporada de lluvias.
El déficit de energía firme también podría aumentar: pasaría de 7.669 gigavatios hora anuales en la vigencia actual a 8.015 en la siguiente y superaría los 10.600 gigavatios hora en 2029-2030. Por eso, el CNO advierte que 2027 y 2028 podrían presentar dificultades importantes incluso después de finalizar el fenómeno climático.
El organismo destaca que Colombia cuenta con un parque térmico superior a 6.400 megavatios y con equipos técnicos que lograron superar el fenómeno de El Niño de 2016 sin un racionamiento generalizado.
Ahora, el CNO invita a los actores del sector a construir una Agenda Común por la Confiabilidad 2026-2030, con compromisos inmediatos, responsables identificados, metas públicas y seguimiento trimestral. El desafío no consiste únicamente en superar la próxima temporada seca. También exige recuperar la capacidad de generación, acelerar las redes, fortalecer el suministro de gas y sanear las obligaciones financieras del sector.
La continuidad del servicio dependerá de que las propuestas se conviertan en decisiones oportunas y acciones verificables para evitar que Colombia enfrente nuevamente un verano con márgenes insuficientes de energía.



