Gremios energéticos advierten crítica deuda millonaria que amenaza servicios de energía y gas en Colombia actualmente
El sector energético colombiano enfrenta una de sus situaciones más críticas en los últimos años. Los presidentes del comité intergremial alertaron que la deuda acumulada a las empresas asciende a $9,2 billones, lo que está generando riesgos crecientes en la prestación de los servicios de energía eléctrica y gas natural en el país.
Este panorama se origina en incumplimientos del Gobierno Nacional y decisiones recientes que han profundizado el deterioro financiero y operativo del sector. Las empresas, según los gremios, enfrentan una presión sin precedentes que compromete su capacidad para garantizar la continuidad del servicio.
La deuda total se compone de varios factores: $3,5 billones por subsidios no pagados, $2,2 billones por opción tarifaria, $1,4 billones en deudas oficiales y $2,1 billones asociados a la crisis de Air-e. Esta situación ha generado una restricción severa de liquidez, limitando la operación, el mantenimiento de la infraestructura y las inversiones necesarias.
A pesar de que se han presentado múltiples propuestas para solucionar esta problemática, los gremios aseguran que no se han concretado acciones efectivas que permitan aliviar la situación financiera del sector.
Presión financiera y riesgo de apagón técnico
Los líderes gremiales advirtieron que el país no ha sufrido un apagón gracias al esfuerzo extraordinario de las empresas, que han tenido que endeudarse para sostener el servicio. Sin embargo, esta situación no es sostenible en el tiempo.
“Colombia no se ha apagado gracias al esfuerzo sin precedentes de las empresas”, señaló Camilo Sánchez Ortega, presidente de Andesco, quien explicó que los subsidios ya fueron entregados a los usuarios, pero los recursos no han sido girados por el Gobierno.
El dirigente también advirtió que la demanda de energía ya supera la oferta, lo que incrementa el riesgo de un apagón técnico si no se toman decisiones inmediatas.
Por su parte, José Camilo Manzur, presidente de Asocodis, aseguró que las empresas enfrentan un escenario complejo con aumento de costos, reducción de ingresos y deudas crecientes, lo que agrava aún más la situación financiera.
En el caso del gas natural, Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, enfatizó que los subsidios no representan un beneficio para las empresas, sino un alivio para los hogares vulnerables. No obstante, advirtió que si el Gobierno no gira estos recursos, las empresas terminarán financiando una política pública con su propio patrimonio.
Crisis estructural y riesgos para el sistema energético
Uno de los puntos más críticos es la situación de Air-e, cuya deuda supera los $2,1 billones. Según Alejandro Castañeda, presidente de ANDEG, este escenario representa un riesgo sistémico para toda la cadena del sector eléctrico, ya que compromete el capital de trabajo de los agentes involucrados.
Ante este panorama, los gremios hicieron un llamado urgente al Gobierno para implementar un plan de choque financiero que permita restablecer el flujo de recursos. Entre las medidas prioritarias se encuentran el pago inmediato de subsidios, la asunción de la opción tarifaria y una solución estructural para la crisis de Air-e.
A la crisis financiera se suma un panorama técnico preocupante. De acuerdo con el operador del mercado, no existe suficiente energía firme para cubrir la demanda, lo que ya ha generado un margen negativo entre oferta y consumo.
Según datos citados por los gremios, Colombia cerrará 2026 con un déficit del -2% y enfrentará un -3.5% en 2027, lo que evidencia una tendencia crítica en la seguridad energética del país.
Además, el sector gas enfrenta un deterioro estructural significativo. En la última década, las reservas han caído un 57%, y en el último año un 17%, lo que aumenta la probabilidad de déficit, especialmente en escenarios de alta demanda como un eventual fenómeno de El Niño.
Los análisis advierten que la probabilidad de déficit de gas podría alcanzar el 53% en 2026 y el 70% en 2027, lo que incrementa el riesgo de racionamientos, alzas en tarifas y afectaciones a la competitividad nacional.
Los gremios también manifestaron preocupación por medidas adoptadas en el marco de la emergencia climática, como los decretos 0177, 0214 y 0242 de 2026, que podrían afectar la confiabilidad del sistema y generar cargas económicas adicionales.

El llamado del sector energético es claro y urgente. La combinación de deudas millonarias, déficit de energía, caída en reservas de gas y riesgos climáticos configura un escenario de alta vulnerabilidad. La necesidad de decisiones inmediatas, reglas claras y estabilidad regulatoria se vuelve determinante para evitar una crisis que podría impactar la economía, el servicio y la vida cotidiana de millones de colombianos.


