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Abr 21, 2026

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Protestas contra el peaje de Turbaco generan incertidumbre en proyectos viales y competitividad regional

Oposición al peaje de Turbaco impacta proyectos viales, competitividad regional y genera incertidumbre sobre mantenimiento y operación de la vía

Persistente protesta ciudadana frena decisiones sobre peaje de Turbaco y afecta desarrollo vial y logístico regional


Las protestas contra el peaje de Turbaco continúan marcando el panorama vial en el departamento de Bolívar, en medio de una creciente incertidumbre sobre el futuro de la infraestructura y la competitividad regional. El Comité No Más Peajes mantiene su postura firme de exigir el desmonte total del peaje, sin aceptar propuestas intermedias como tarifas diferenciales para ciertas categorías de vehículos.

El escenario se complejiza con la próxima transición administrativa de la vía, prevista para el mes de junio, cuando el Instituto Nacional de Vías (INVIAS) recibiría el corredor que hacía parte del proyecto de doble calzada entre La Cordialidad y la Troncal de Occidente, desarrollado bajo un esquema de Alianza Público-Privada entre el Gobierno Nacional y Autopistas del Caribe.

Sin embargo, INVIAS no tiene la facultad de desmontar el peaje ni de eximir del cobro a vehículos de categorías 1 y 2 sin una orden superior, lo que limita las posibilidades de una solución inmediata frente a las demandas del comité. Esta situación mantiene el conflicto abierto y sin una salida clara a corto plazo.

Impacto en la infraestructura y la competitividad regional

Uno de los efectos más relevantes de la oposición al peaje es la posible no ejecución del proyecto de doble calzada Cartagena - Barranquilla por la vía La Cordialidad. Este retraso impacta directamente la competitividad vial entre los departamentos de Bolívar y Atlántico, especialmente en materia de logística portuaria y transporte de carga.

La falta de avances en esta infraestructura limita la eficiencia en el movimiento de mercancías, afectando tanto al sector productivo como a la conexión estratégica entre dos de las principales zonas económicas del Caribe colombiano. La competitividad regional se ve comprometida en un contexto donde la infraestructura vial es clave para el desarrollo.

Adicionalmente, el eventual desmonte del peaje podría generar cambios significativos en la movilidad. Se prevé que los vehículos de categorías 3, 4 y 5 optarían por rutas alternas entre Gambote y el sector industrial de Mamonal, pasando por Arjona y Turbaco, con el objetivo de evitar costos en peajes.

Este comportamiento ya se evidenció en el pasado, cuando el no cobro en Turbaco llevó a que vehículos pesados utilizaran estas vías, generando molestias en la comunidad y nuevas protestas ciudadanas. El uso intensivo de estas rutas incrementa el desgaste vial y afecta la calidad de vida de los habitantes de estas zonas.

Las consecuencias no se limitan a la movilidad. También se proyectan impactos en la empleabilidad, el progreso económico y el desarrollo general del territorio. La incertidumbre frente al futuro del peaje y la infraestructura genera un ambiente poco favorable para la inversión y la planificación a largo plazo.

Desafíos en la gestión y mantenimiento de la vía

Otro de los puntos críticos está relacionado con la gestión de la vía una vez pase a manos de INVIAS. Aunque el peaje continúe o no, esta entidad será la responsable del mantenimiento y la operación del corredor vial.

INVIAS, como empresa del Estado, depende en gran medida del Gobierno Central y está sujeta a dinámicas políticas regionales. En este contexto, surgen interrogantes sobre la capacidad para garantizar servicios esenciales como grúas, ambulancias, carros taller y atención en emergencias.

Asimismo, se espera que se mantengan actividades fundamentales como la poda, la señalización vial y la reparación de la infraestructura en caso de fallas del suelo o colapsos. La continuidad de estos servicios es clave para la seguridad y funcionalidad de la vía, especialmente en un corredor de alta circulación.

El debate también involucra a las administraciones locales. Municipios como Turbaco y Arjona enfrentan limitaciones presupuestales en materia de infraestructura, lo que incrementa su dependencia de recursos provenientes de la Gobernación y del Gobierno Nacional.

A pesar del crecimiento en proyectos urbanísticos, estas localidades presentan carencias en aspectos como el saneamiento básico con cobertura integral. Esta realidad plantea interrogantes sobre la capacidad de los territorios para asumir los retos derivados de un posible cambio en la dinámica vial.

La situación evidencia una falta de articulación entre las demandas ciudadanas, las capacidades institucionales y las necesidades de desarrollo regional. Mientras el comité mantiene su exigencia de desmonte total del peaje, otros sectores esperan soluciones que permitan avanzar en competitividad y bienestar.

En este contexto, la ausencia de consensos y propuestas integrales prolonga la incertidumbre y retrasa decisiones clave para el futuro de la región. El equilibrio entre las necesidades de la comunidad y los requerimientos del desarrollo económico sigue siendo el principal desafío.

El caso del peaje de Turbaco refleja una problemática más amplia en la gestión de la infraestructura en Colombia: la dificultad para conciliar intereses ciudadanos con proyectos estratégicos de desarrollo. La solución requiere no solo diálogo, sino también propuestas concretas que garanticen sostenibilidad, mantenimiento vial y competitividad. Mientras tanto, la región continúa a la espera de decisiones que definan su rumbo en materia de conectividad y progreso.

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