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Abr 18, 2026

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Avances científicos transforman el tratamiento de enfermedades de la retina en Colombia

Nuevas terapias visuales permiten menos intervenciones, mejor adherencia y mayor bienestar para pacientes y cuidadores en Colombia actualmente

Innovadores avances reducen la carga del tratamiento visual y mejoran la calidad de vida en pacientes colombianos


El futuro de la salud visual avanza con pasos firmes gracias a la innovación científica que busca transformar la manera en que se tratan las enfermedades de la retina. En el mundo, cerca de 1.000 millones de personas viven con una pérdida evitable de la visión, mientras que aproximadamente 12 millones padecen patologías como la degeneración macular relacionada con la edad y la retinopatía diabética. Estas cifras reflejan un desafío global que también impacta de manera significativa a Colombia.

En el país, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), existen aproximadamente 236.076 personas con ceguera. Sin embargo, uno de los principales problemas no solo radica en la magnitud de la enfermedad, sino en el desconocimiento: el 77% de los colombianos nunca ha oído hablar de la retinopatía diabética y el 54% desconoce la degeneración macular relacionada con la edad. Estas enfermedades pueden provocar pérdida visual irreversible si no se detectan ni se tratan a tiempo, lo que convierte la educación y la prevención en factores clave.

La carga del tratamiento y su impacto en la vida diaria

El manejo de las enfermedades de la retina enfrenta un reto persistente: la carga del tratamiento para el paciente y su entorno. Factores como los traslados frecuentes a centros médicos, el tiempo invertido en consultas y la dependencia de un cuidador afectan directamente la continuidad de las terapias.

Jorge Ancona, Presidente de Bayer Colombia, explicó que cuando los tratamientos se interrumpen, las consecuencias van más allá del ámbito médico. La falta de adherencia puede traducirse en pérdida de autonomía, deterioro del bienestar y afectaciones en la calidad de vida del paciente.

Este impacto también se extiende al entorno familiar. En muchos casos, una persona con discapacidad visual requiere una red de apoyo constante, lo que obliga a un familiar a abandonar su vida productiva para convertirse en cuidador. Esto genera un costo social indirecto que afecta tanto a las familias como al sistema económico.

Juan Sebastián Salcedo, Development Pipeline Chapter Head para PACA, destacó la importancia de analizar el “costo de no ver” como un tema de interés nacional. La pérdida de visión no solo limita al paciente, sino que también reduce la productividad y aumenta los riesgos de accidentes y problemas de salud mental. Preservar la visión se convierte así en una inversión estratégica para el sistema de salud.

En términos económicos, la carga es significativa: el costo promedio anual de tratar a un paciente con degeneración macular relacionada con la edad alcanza los $30,3 millones, mientras que el edema macular diabético llega a $22,7 millones. Estas cifras evidencian la necesidad de soluciones sostenibles que reduzcan costos sin comprometer la efectividad del tratamiento.

Innovación científica: menos intervenciones, más calidad de vida

Uno de los avances más importantes en el tratamiento de enfermedades de la retina está relacionado con la forma en que se administran los medicamentos. Tradicionalmente, estos se aplican mediante inyecciones intraoculares frecuentes, lo que representa un alto impacto físico y emocional para los pacientes.

Sin embargo, los desarrollos tecnológicos recientes han permitido aumentar la concentración de los medicamentos dentro del ojo, lo que se traduce en una reducción significativa en la frecuencia de las aplicaciones. Este avance marca un cambio crucial en la experiencia del paciente y en la sostenibilidad del sistema de salud.

Gracias a estas innovaciones, la mayoría de los pacientes puede extender los intervalos entre tratamientos hasta 20 semanas o más, dependiendo de la valoración médica. En cifras concretas, el 78% de los pacientes con degeneración macular relacionada con la edad y el 88% con edema macular diabético pueden beneficiarse de esta extensión.

La reducción en la frecuencia de inyecciones tiene efectos directos y positivos:

  • Para el paciente: disminuye la ansiedad, aumenta la independencia y mejora el uso del tiempo personal.
  • Para el cuidador: reduce significativamente los desplazamientos y la carga logística.
  • Para el sistema de salud: optimiza la capacidad operativa de las clínicas, permitiendo atender a más personas con la misma infraestructura.

Estos beneficios consolidan un modelo de atención más humano, eficiente y sostenible, donde la innovación científica no solo mejora los resultados clínicos, sino también la calidad de vida.

En este contexto, la historia de Frank Villanueva se convierte en un símbolo de autonomía e inclusión. Músico y fundador de la Fundación Livicol, ha demostrado que la discapacidad visual no limita el talento. A través de su iniciativa, ha creado una escuela que permite a las personas desarrollarse profesionalmente en la música, independientemente de su experiencia previa. Su labor refleja cómo la visión va más allá de lo físico y se conecta con el desarrollo personal y social.

La campaña “Ver la vida” surge precisamente como un llamado a la conciencia sobre la importancia de la salud visual. Esta iniciativa busca recordar que la visión es esencial para sentir, crear recuerdos y conectarse con el entorno. Cuando se deteriora, el mundo puede volverse distante, pero la ciencia y el acompañamiento abren nuevas posibilidades.

Bayer impulsa esta campaña con el objetivo de visibilizar los desafíos de la salud visual en Colombia y promover el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y la educación. La doctora Juliana Muñoz concluye que cuidar la visión es una responsabilidad compartida que requiere alianzas y un enfoque sostenible.

El país enfrenta un reto claro: la ciencia ya ha avanzado en la simplificación de las terapias, pero ahora es fundamental garantizar que la población acceda a estos avances y conozca los riesgos. La salud visual en Colombia necesita una acción coordinada que integre innovación, educación y acceso oportuno.

Preservar la visión no solo significa evitar la ceguera, sino también proteger la autonomía, la productividad y la calidad de vida. La combinación de avances científicos, conciencia social y compromiso institucional abre la puerta a un futuro donde más colombianos puedan, literalmente, ver una vida mejor.

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