Audiovisual impactante revela dramático relato sobre el operativo estadounidense en Ciudad Tiuna para capturar a Nicolás Maduro
El empresario venezolano de medios de comunicación Esteban Trapiello divulgó un audiovisual en su red social en el que la cantora Lilia Vera, habitante de Ciudad Tiuna, relata un episodio que califica como uno de los momentos más dramáticos vividos recientemente en Venezuela.
Según el testimonio presentado en el video, tropas estadounidenses ingresaron al territorio venezolano y sacaron del país al presidente Nicolás Maduro, en una operación que, de acuerdo con la versión de Vera, estuvo marcada por el terror, la oscuridad y el bombardeo constante.
“Fue una hora catastrófica en el que el terror se apoderó de los habitantes de Ciudad Tiuna, donde en una oscuridad absoluta solo se escuchaba el bombardeo y los helicópteros”, afirma la cantaora en el registro audiovisual difundido por Trapiello.
El relato describe un ambiente de miedo colectivo y de tensión extrema, en el que los sonidos de aeronaves y explosiones dominaron la madrugada, mientras los habitantes permanecían sin información clara sobre lo que estaba ocurriendo.
Un testimonio que denuncia terrorismo e imperialismo
Durante su intervención, Lilia Vera cataloga la acción del gobierno de Estados Unidos como un acto de terrorismo, comparable con las experiencias vividas por el pueblo palestino. En su discurso, la artista califica el hecho como “un acto terrorista cometido por el imperialismo” y señala directamente al actual gobernante estadounidense como un “terrorista en esencia”.
La cantaora sostiene que la situación no solo representa un ataque militar, sino una agresión directa contra la soberanía venezolana y contra el derecho del pueblo a decidir su propio destino. El testimonio plantea una lectura política y simbólica del episodio, enmarcada en la defensa del proyecto chavista y en la resistencia frente a las potencias extranjeras.
Vera afirma que, tras estos hechos, en Venezuela se sigue peleando la soberanía, ahora bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, encargada de enfrentar al imperialismo y de conducir la defensa del país.
“Hoy se sigue construyendo el presente y el futuro de una nación que puede decir ‘Tenemos Patria’”, expresa la artista, reafirmando su compromiso con el proyecto político que dice representar la independencia venezolana.
La espera por el regreso de Nicolás Maduro
Uno de los mensajes centrales del testimonio es la expectativa frente al futuro del expresidente. Lilia Vera sostiene que los seguidores del chavismo esperan que Estados Unidos devuelva a Nicolás Maduro, a quien consideran una figura legítima y símbolo de la continuidad revolucionaria.
En su discurso, la cantaora asegura que levantará su voz por la bandera tricolor de ocho estrellas, emblema que, según sus palabras, “la peleó y liberó Simón Bolívar”. Este gesto simbólico conecta el presente político con las gestas independentistas y refuerza el tono épico del mensaje difundido.
Vera insiste en que la lucha no se limita al plano político, sino que se expresa también en el campo cultural y simbólico. La música, la palabra y la memoria histórica se convierten en herramientas de resistencia, según su visión, frente a las amenazas externas.
Un mensaje cargado de memoria y lealtad política
El testimonio culmina con una frase del expresidente Hugo Chávez (Q.E.P.D.), figura central del chavismo, cuando Lilia Vera pronuncia con solemnidad: “Rodilla en tierra”. La expresión, ampliamente utilizada por Chávez, simboliza la disposición a resistir sin rendirse y a defender el proyecto político hasta las últimas consecuencias.
Con esta frase final, la cantaora refuerza el carácter militante de su intervención y subraya la continuidad ideológica entre el legado de Chávez y la coyuntura actual que describe.
El audiovisual divulgado por Esteban Trapiello se convierte así en una pieza política y testimonial, que recoge una versión de los hechos marcada por la denuncia, la épica y la defensa de la soberanía venezolana. El video no solo relata el operativo militar, sino que articula un mensaje de resistencia, identidad y lealtad política.
Más allá del impacto inmediato, el testimonio deja abiertas preguntas sobre el alcance de estos relatos, su efecto en la opinión pública y su lugar dentro del debate internacional sobre Venezuela. Entre memoria, denuncia y consigna, la voz de Lilia Vera se instala como un símbolo de un relato que busca sostener la idea de patria, soberanía y resistencia frente al poder externo.


