La afición demuestra ejemplar comportamiento en el estadio 11 de Noviembre apoyando a Tigres pese a la derrota.
La afición cartagenera escribió una página de respeto en el templo del béisbol colombiano. Este viernes 9 de enero de 2025, el estadio 11 de Noviembre “Abel Leal Díaz” fue escenario de una derrota deportiva, pero también de una victoria ciudadana.
El sujeto fue claro: la hinchada. El verbo fue contundente: respetó. El predicado fue ejemplar: honró el béisbol y la convivencia en Cartagena.

Aunque el equipo Tigres no logró imponerse en el terreno de juego, ningún aficionado reaccionó con violencia contra la infraestructura del estadio, ni tampoco contra la institucionalidad distrital y departamental que, durante la temporada 2025-26, apoya al club con la gratuidad del ingreso.
Una derrota que no rompió el espectáculo
El deporte tiene reglas simples: se gana o se pierde. En ocasiones se sube al podio y otras veces se queda en el camino. Pero, como quedó demostrado este viernes, el espectáculo debe estar por encima del resultado.

En la grada quedó el sinsabor, pero no la ira. El público permaneció en su lugar, aceptando que en el béisbol solo existen dos resultados, ganar o perder, y que incluso desde la derrota se puede demostrar grandeza.
El estadio 11 de Noviembre volvió a ratificar por qué es llamado el templo del béisbol en Colombia. No solo por su historia deportiva, sino por la madurez de una afición que entiende que el rival se enfrenta en el diamante, no en los pasillos.
Tigres recibe respaldo con gratuidad y civismo
La temporada 2025-26 llegó con un apoyo institucional que se siente en las tribunas: el ingreso gratuito para disfrutar del espectáculo. Esta medida, respaldada por la institucionalidad distrital y departamental, ha permitido que más cartageneros se acerquen al béisbol y vivan el deporte en familia.

Y aunque el marcador no fue favorable, la ciudadanía respondió con altura, demostrando que el acceso gratuito no es sinónimo de desorden, sino de apropiación social del deporte.
La derrota de Tigres no se tradujo en insultos al concreto ni en ataques a lo público. Todo lo contrario: se tradujo en aplausos tímidos, miradas de frustración y la certeza de que el béisbol se honra también en los momentos difíciles.
El estadio Abel Leal Díaz, más que un escenario
El estadio no fue solo un inmueble. Fue un símbolo. Un espacio donde se demostró que Cartagena está lista para vivir el deporte desde la cultura ciudadana.

Allí, en cada gradería, se respiró la pasión por un equipo que, aunque cayó, no fue abandonado. La hinchada se quedó hasta el final, porque en esta ciudad el amor por el béisbol no depende de un marcador.
Este viernes 9 de enero de 2025 quedará en la memoria no por una victoria deportiva, sino por una victoria social. Cartagena demostró que el respeto también es parte del juego, que la gratuidad se honra con civismo y que el estadio Abel Leal Díaz sigue siendo el gran santuario del béisbol colombiano, donde perder no significa perder la dignidad.



