Fundación Puerto de Cartagena articula Juntas de Acción Comunal desde 2005 en barrios cartageneros para fortalecer liderazgo comunitario
Líderes comunitarios más seguros al momento de gestionar, presencia permanente en los escenarios y pronta respuesta a las solicitudes de sus habitantes, son apenas algunos de los indicadores de progreso o crecimiento que tienen hoy los líderes comunitarios de los barrios ubicados en las zonas de influencia de la Terminal de Contenedores de Cartagena y la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena como resultado de la gestión que por 20 años ha llevado a cabo la Fundación Puerto de Cartagena con ellos.
Para Tomás Lobelo, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Clara, la labor de la JAC ya no se limita a gestionar obras en las calles o a la limpieza de parques y cunetas. Hoy, gracias a una alianza público-privada en la que la Fundación cumple un rol articulador, el trabajo comunitario se ha ampliado hacia nuevas estrategias en deporte, medio ambiente, cultura y aprovechamiento del tiempo libre de los habitantes.
En Santa Clara, por ejemplo, desde el inicio el “Comité del Parque” se consolidó como un espacio de encuentro al que se sumaron numerosos vecinos para impulsar la recuperación del parque y de la cancha de fútbol. Tomás preside la JAC desde hace cuatro años y lo hace con satisfacción y sentido de pertenencia. Como líder natural del sector, ha estado vinculado de manera constante a las actividades desarrolladas junto a la Fundación, entre las que recuerda torneos de fútbol y celebraciones comunitarias en el barrio.
Indicadores de crecimiento
Uno de los principales indicadores de crecimiento de la Fundación es la incorporación de nuevos miembros de la comunidad a sus distintos programas, de manera articulada y coordinada con la Junta de Acción Comunal. Se trata de una oferta diversa, dirigida a públicos de todas las edades: desde la niñez hasta la adultez.
“Es muy interesante observar las competencias y el liderazgo con los que se desenvuelven hoy muchos jóvenes del sector, especialmente en lo cultural y lo musical, donde ya existen referentes de cambio después de participar en programas de la Fundación”, resalta Tomás.
“En lo deportivo, familiar, medioambiental, en liderazgo y en música, algunos incluso comienzan a ser contratados, lo que representa una nueva fuente de ingresos para sus hogares”, agrega. Y concluye: “Hoy las cosas no son como antes. El acompañamiento de la Fundación ha traído mucha tranquilidad al sector; los jóvenes están ocupados en el deporte, el parque, la música, Ecoguardianes o programas como Juventud Líder”.
Un puente de articulación
Uno de los aspectos que más valoran hoy los líderes del sector son las capacitaciones a las que han accedido gracias a la Fundación, y que han funcionado como un puente para fortalecer el relacionamiento con los entes públicos de la ciudad, a través de los cuales también se gestionan beneficios para la comunidad. Actualmente, estos líderes se presentan con mayor confianza ante las entidades oficiales para solicitar acompañamiento y adelantar gestiones, y suelen encontrar una mejor receptividad, especialmente cuando cuentan con el respaldo de la Fundación.
Para Yesica Arzuza, gestora social de la Fundación Puerto de Cartagena este proceso ha permitido que las comunidades fortalezcan sus relaciones y sus habilidades de gestión, haciéndolas más efectivas. Además, explica que la Fundación facilita información clave sobre los avances de los procesos que se desarrollan en el puerto: “Acercamos la información a las comunidades y mantenemos canales directos de comunicación con ellas”. “Adicionalmente, compartimos las convocatorias de los distintos programas para que, a través de sus líderes comunitarios, todas las personas puedan vincularse a las iniciativas que ofrece la Fundación”, concluyó.
En estos 20 años, el trabajo con las Juntas de Acción Comunal ha demostrado que cuando hay confianza, formación y canales claros de diálogo, la comunidad se fortalece de verdad. La Fundación Puerto de Cartagena ha sido un puente constante: acompaña, articula y abre caminos para que los líderes gestionen con más seguridad, los jóvenes encuentren opciones que los ocupen y los proyectos colectivos se sostengan en el tiempo. Ese propósito común —construir bienestar desde lo local— sigue vivo y hacia adelante se traduce en más capacidades, más participación y más oportunidades nacidas desde los propios barrios.


