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El crudo pesado de Venezuela: ¿el verdadero cambio de juego del mercado energético global?

Venezuela posee las mayores reservas de crudo pesado del mundo, pero sanciones, deterioro institucional y falta de tecnología impiden aprovechar un recurso clave para Estados Unidos y el mercado energético global

El estratégico crudo pesado venezolano enfrenta complejo rezago productivo mientras Estados Unidos mantiene creciente dependencia energética industrial


Columna de Opinion

Por: Carlos Espinosa Osorio
Administrador de Empresas | Abogado | Mercadeo Estratégico | MBA

Venezuela concentra 303 billones de barriles de petróleo, la mayor reserva probada del planeta, superando en cerca de un 20 % a Arabia Saudita. Esta cifra, por sí sola, debería convertir al país en un actor central del tablero energético global. Sin embargo, existe un detalle crucial que suele pasarse por alto: la mayor parte de ese petróleo es crudo pesado y extrapesado, un recurso estratégico tan valioso como complejo.

Este no es un petróleo convencional. Su extracción y refinación exigen tecnología avanzada, grandes inversiones y refinerías especializadas, capacidades que no todos los países poseen. Precisamente ahí radica su importancia geopolítica.

¿Por qué el crudo pesado es clave para el mundo?
• Requiere procesos técnicos de alta complejidad para su extracción y transformación.
• Solo un número limitado de refinerías en el mundo puede procesarlo eficientemente.
• Es fundamental para abastecer economías altamente industrializadas y con gran consumo energético.

Estados Unidos: el socio que sí tiene las refinerías

Estados como Texas y Luisiana albergan seis de las refinerías de crudo pesado más grandes del mundo. Esto revela una realidad contundente: Estados Unidos necesita crudo pesado para sostener su demanda energética, especialmente para la producción de combustibles, asfalto y derivados industriales.

No obstante, Venezuela hoy no puede explotar plenamente ese recurso por sí sola. Las sanciones internacionales, sumadas a décadas de deterioro institucional, fuga de talento e infraestructura petrolera colapsada, han limitado severamente su capacidad operativa.

El desplome de la producción venezolana

Las cifras reflejan con claridad el retroceso:
• Año 2000: 3,3 millones de barriles diarios.
• Año 2020: apenas 900 mil barriles diarios.

Mientras tanto, la dependencia estadounidense del crudo pesado ha aumentado de forma sostenida. En 1980, EE. UU. importaba cerca del 15 % de este tipo de crudo; hoy esa cifra ronda el 70 %.

Canadá ocupa el lugar de Venezuela

Actualmente, Canadá es el principal proveedor de crudo pesado para Estados Unidos, pasando de representar el 15 % al 60 % de sus importaciones. Esta realidad plantea una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Por qué Venezuela, con las mayores reservas del mundo, quedó fuera del juego?

Conclusión

El crudo pesado venezolano no es solo una reserva energética, es una pieza estratégica capaz de redefinir el equilibrio del mercado global. Un eventual acercamiento pragmático entre Venezuela y Estados Unidos, basado en cooperación técnica, reglas claras y sostenibilidad, podría beneficiar a ambas economías y estabilizar parte del mercado energético internacional.

El recurso está ahí.
La tecnología existe.
La pregunta ya no es si puede hacerse, sino cuándo se tomarán las decisiones correctas para hacerlo de forma responsable y estratégica.

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