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Ene 8, 2026

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En Las Colonias de Manga, una cartagenera con nombre ruso encanta con su voz en la gaita de su barrio

Katiuska Herrera Castro transforma su vida y comunidad con la gaita, fortaleciendo cultura y bienestar en Cartagena mediante Fundación Puerto de Cartagena

Cantora cartagenera destaca con talento musical desde 2023 en Las Colonias de Manga gracias a Fundación Puerto de Cartagena


En el sector Las Colonias del barrio Manga, una mujer cartagenera de 46 años, con nombre ruso y una voz con todo el sabor y la esencia de las auténticas cantadoras montemarianas —o de las riberas del río Magdalena— encanta a propios y extraños de su comunidad cuando interpreta una gaita, un bullerengue, un fandango o un canto de canoa.

Esa mujer es Katiuska Herrera Castro, a quien su maestro en el canto de gaita, Carlos Rafael Orozco, describe como una mujer de voz fina y melodiosa, con un proceso de formación acelerado que le permitió superar los nervios y alcanzar hoy una gran fluidez para cantar.

Katiuska llegó hace menos de dos años al Grupo de Gaita Las Colonias, ligado también a los procesos de formación del Programa de Música Puerto Azul de la Fundación Puerto de Cartagena, operadora de las actividades de Responsabilidad Social Empresarial del Grupo Puerto de Cartagena.

Sonidos que desestresan y generan bienestar en la comunidad

Al Grupo de Gaita Las Colonias, Katiuska llegó por invitación de una amiga, buscando desestresarse del trabajo y de las obligaciones del día a día, que además incluían atender a sus tres hijas. Y lo ha conseguido. Tanto ella como los demás integrantes del grupo —que van desde los cinco hasta casi los ochenta años— han encontrado en esta experiencia un camino para fortalecer su bienestar: disfrutan de una actividad artística compartida con su comunidad, tanto con quienes tocan como con quienes bailan al son de la música.

En el transcurso de los ocho años que lleva este proceso, una de las voces más destacadas ha sido la de Katiuska. “Para mí, cantar en la gaita es un momento en el que me relajo después de un día de trabajo”, anota. Y aunque de su garganta brotan melodías auténticas, como las que entonan las cantadoras de las riberas del río o de Montes de María, se define como “más cartagenera que el arroz con coco” y cuenta —entre carcajadas— que llegó a esta gaita “con una larga experiencia en el baño y la cocina de su casa”.

Katiuska es Administradora de Negocios y tiene una Maestría en Gerencia Social. Actualmente se desempeña como directora del Centro de Desarrollo Comunitario de la Corporación Minuto de Dios, ubicado en el barrio Las Reinas, desde hace más de cinco años.

Los días de subirse a una tarima con vergüenza y pena ya son cosa del pasado. El primer tema que cantó en público y que arrancó aplausos fue “Como el Ave Cantar”, con el cual han alegrado el barrio en muchas ocasiones.

Este año, el Grupo de Gaita Las Colonias estuvo presente en el Festival de Tambores de Palenque. Y el pasado 15 de diciembre, Katiuska hizo parte del ensamble entre las cuatro agrupaciones musicales que actualmente tiene la Fundación, con cuyo acto se celebraron los 20 años de la Fundación Puerto de Cartagena.

A principios de diciembre, Katiuska, con su estilo y talento, fue también una de las figuras artísticas que acompañó la ceremonia del Banquete del Millón 2025, en el Centro de Convenciones del Hotel Las Américas, arrancando aplausos y admiración entre los presentes.

La música de gaita en Colombia es un sonido mestizo de origen indígena zenú y kogui (kuisi), desarrollado en la Costa Caribe —especialmente en Montes de María—, que fusiona instrumentos autóctonos (gaita macho y hembra) con percusión africana (tambores) y la voz humana para crear ritmos como la cumbia, la puya y el merengue. Es, además, un pilar de la cultura campesina, transmitido por tradición oral.

Según el maestro Carlos, la música que interpreta esta gaita con la voz y el ritmo de Katiuska reúne matices similares a los que se cantan y se bailan en Montes de María, Talaigua Nuevo, Talaigua Viejo, Mompox, Mahates y en las riberas de los ríos; al ritmo de tambora, fandango de lenguas, bullerengues y cantos de canoa, que la convierten en una auténtica cantadora.

Hoy, la historia de vida de esta mujer —que en menos de dos años se ha convertido en una cantora, dejando a un lado la timidez— refleja el propósito que impulsa la labor social del Grupo Puerto de Cartagena, a través de su Fundación, en los barrios de su área de influencia: “Tejiendo confianza y transformando vidas”.

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