Fundación Puerto de Cartagena empodera familias con programas educativos desde 2005 en Albornoz y comunidades vecinas
Forjada desde sus inicios en el programa Saberes de la Fundación Puerto de Cartagena —orientado a fortalecer a niños, niñas, adolescentes y jóvenes mediante formación en desarrollo humano integral, liderazgo y habilidades socioemocionales—, Kelly Johana Carrillo Caicedo, residente del barrio Albornoz, se ha consolidado con el tiempo como una de las líderes más visibles de la Red Protectora de Familia. Con una voz firme y alegre, ha inspirado a numerosas familias de las comunidades del área de influencia del puerto, demostrando que siempre es posible retomar el camino y salir adelante.
Sarith Pérez, una de las gestoras del programa, la describe como “un ejemplo de liderazgo: una Madre Líder que inició su proceso de superación en la Red Protectora de Familia a los 26 años, sin haber terminado el bachillerato. Cumplió todo el proceso formativo, fortaleció su confianza, desarrolló habilidades socioemocionales y se transformó en una líder natural”.
Hoy, tras culminar sus estudios de bachillerato, Kelly continúa su crecimiento: cursa formación en Inspección y Control de Calidad en el SENA, sin dejar de ser madre de tres hijos y líder dentro de su hogar. Su historia refleja cómo el acompañamiento y la formación pueden abrir nuevas rutas, incluso cuando la vida está llena de responsabilidades.
Kelly lo resume así: “Después de pasar por el programa Saberes, mi vida cambió totalmente. Tengo tres hijos y todos están vinculados a programas de la Fundación: mis dos hijos iniciaron como Ecoguardianes y mi hija en Saberes, actualmente hacen parte de la Escuela de Fútbol transformador. Ellos, especialmente los de Ecoguardianes, me enseñaron sobre reciclaje y cuidado del medio ambiente. Hace cuatro años terminé mi proceso como líder en la Red de Familia; me enorgullece y me apasiona, sobre todo servirle a mi comunidad”.
También recuerda el impacto de sus gestoras sociales: “Cuando conocí a Sarith, Sandra y Yesica, se convirtieron en mi inspiración para estudiar. Pensé que algún día quería ser como ellas y no resignarme a quedarme en casa. En ese momento entendí que yo también tenía derecho a seguir adelante”. Hoy, su vínculo con la Fundación sigue vivo: está disponible para apoyar cada vez que se le requiere.
El programa de Familia
En la Fundación, el programa de Familia busca empoderar a las familias en su rol de garantes de derechos, fortaleciendo sus capacidades para promover entornos protectores y de desarrollo saludable para niños, niñas, adolescentes y jóvenes en comunidades como Ceballos, Albornoz, Zapatero, Santa Clara, Nuevo Oriente y San Isidro Bajo.
Este propósito se desarrolla a través de dos componentes. El primero se articula con espacios formativos que incluyen iniciativas como Escuela de Familias, que abre oportunidades para que beneficiarios y comunidades vecinas accedan a formación y sensibilización en habilidades parentales y crianza positiva. Son encuentros guiados por expertos, enfocados en brindar herramientas para identificar factores de riesgo, prevenir vulneraciones de derechos y fortalecer dinámicas familiares protectoras.
El segundo componente es la Red Protectora de Familia, una estrategia que surge de los procesos formativos en las comunidades y que identifica liderazgos naturales entre madres, padres y cuidadores para promover entornos protectores para sus hijos. Allí se ubica Kelly: una de las líderes que, desde su experiencia, acompaña a otras familias y ayuda a fortalecer el tejido comunitario.
Actualmente, la Red está conformada por cerca de 18 líderes (principalmente mujeres, además de un joven), entre madres, padres, tíos y abuelas vinculados a programas como Ecoguardianes, Escuelas Deportivas y Juventud Líder. Para el equipo social, este trabajo representa un avance importante: en los 20 años de historia de la Fundación, el enfoque de familia se ha estructurado con mayor solidez, reforzando el vínculo con las comunidades, respondiendo a necesidades sentidas y consolidando confianza en el acompañamiento.
Las gestoras sociales resaltan que estos espacios han permitido abordar temáticas que, en muchos casos, reciben poca atención a nivel local, ya sea por entidades territoriales o instituciones educativas, y que hoy se convierten en una guía cercana para las familias que buscan herramientas, orientación y apoyo.


