Expertos en salud proponen una estrategia integral y sostenible para fortalecer la vacunación de adultos en Colombia ante el envejecimiento poblacional
El Consejo de las Américas, con el apoyo de Pfizer, reunió el miércoles 14 de octubre en Bogotá a autoridades, representantes de sociedades científicas, líderes de opinión, asociaciones de pacientes, gremios y organismos de control para debatir el futuro de la vacunación en adultos en Colombia.
La mesa redonda, denominada “Política pública por la vacunación en el adulto en Colombia”, planteó la necesidad de incorporar la inmunización de la población adulta como una prioridad de salud pública en el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. Los participantes destacaron que la vacunación debe acompañar a las personas durante todas las etapas de la vida y no concentrarse únicamente en la niñez y la adolescencia.
Durante el encuentro, los expertos relacionaron esta propuesta con los cambios demográficos del país y con la carga de enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunas. Según señalaron, fortalecer las estrategias de inmunización en adultos y personas en situación de riesgo ayudaría a reducir complicaciones, hospitalizaciones y muertes asociadas a estas enfermedades.
La discusión también abordó la necesidad de garantizar recursos suficientes, mejorar el acceso a las vacunas y establecer mecanismos de seguimiento que permitan medir los avances. Los asistentes coincidieron en que una política sostenible requiere coordinación entre el Gobierno Nacional, las entidades territoriales, los profesionales de la salud y las organizaciones de pacientes.
El envejecimiento poblacional impulsa el debate sobre la vacunación
Uno de los argumentos centrales de la mesa redonda fue la transformación demográfica que experimenta Colombia. La información presentada durante el evento señala que cerca de 8,1 millones de colombianos tienen 60 años o más, equivalentes al 15,26 % de la población.
Además, las proyecciones del DANE mencionadas en el encuentro estiman que este grupo representará cerca del 36,77 % de la población nacional en 2070. Para los participantes, esta evolución exige fortalecer las políticas preventivas y adaptar los servicios de salud a las necesidades de una población cada vez más envejecida.
Los expertos también alertaron sobre las bajas coberturas de vacunación en la población adulta. Luis Jorge Hernández, del Observatorio de Salud de la Universidad de los Andes, explicó que el aumento progresivo de las personas mayores de 60 años no ha estado acompañado por un incremento equivalente en las coberturas de inmunización.
“Vimos que las coberturas están bajas, no estamos cumpliendo las metas de cobertura”, señaló Hernández al referirse a las conclusiones del encuentro. También pidió reforzar el enfoque de curso de vida y vincular la vacunación de los adultos mayores con el modelo de atención y la Ruta de Promoción y Mantenimiento de la Salud.
Gloria Zuccardi, de la Sociedad Colombiana de Pediatría, hizo un llamado a los profesionales de la salud para revisar los esquemas de vacunación de todas las edades. La representante destacó que la responsabilidad de promover la inmunización debe incluir a niños, niñas, adolescentes y personas adultas.
La discusión no se limitó a la importancia de recomendar vacunas. Los asistentes plantearon que el sistema debe facilitar que las personas accedan efectivamente a ellas, con información clara, orientación profesional y servicios cercanos a sus comunidades.
La Ley 2406 y la financiación marcan la hoja de ruta
Otro asunto central fue la implementación de la Ley 2406 de 2024, que reconoce la vacunación como una estrategia preventiva prioritaria. Los participantes señalaron que su reglamentación todavía está incompleta y pidieron conectar su desarrollo con las decisiones del próximo Plan Nacional de Desarrollo.
La mesa propuso fortalecer el Comité Nacional de Prácticas de Inmunización (CNPI), con decisiones basadas en evidencia científica y una perspectiva que incluya todas las etapas de la vida. También solicitó socializar las resoluciones anunciadas para fortalecer el comité y modernizar el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) antes de su expedición.
Entre las recomendaciones se encuentran mantener una composición representativa de las sociedades científicas, garantizar la diversidad de perspectivas, realizar sesiones periódicas y promover la transparencia. Los participantes insistieron en que el comité debe contar con condiciones que favorezcan decisiones técnicas y científicas.
Aurelio Mejía, de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (AFIDRO), afirmó que la implementación efectiva de la ley puede contribuir a mejorar la salud durante la niñez, la adultez y la vejez.
“Es clave avanzar en esta reglamentación porque de ello depende que tengamos una actualización periódica para que las personas, todos los colombianos, tengamos acceso a las mejores tecnologías para prevenir enfermedades y con una financiación sostenible y suficiente”, manifestó Mejía.
La financiación fue otro de los puntos prioritarios. Los asistentes reconocieron las dificultades económicas del sistema de salud, pero señalaron que la expansión de la vacunación debe combinar recursos nacionales y territoriales, priorización de grupos poblacionales y mecanismos claros de acceso.
La propuesta contempla avanzar gradualmente, considerando grupos de edad y comorbilidades, para ampliar la cobertura a adultos y personas en riesgo. Los expertos también recomendaron establecer líneas de base para 2026, asignar recursos de manera progresiva y definir metas que permitan evaluar los resultados.
Acceso efectivo, datos confiables y participación de los pacientes
La mesa redonda identificó que la vacunación de adultos depende en gran medida de que cada persona solicite la aplicación. Por ello, los participantes propusieron pasar de un modelo reactivo a uno de búsqueda activa, en el que los profesionales recomienden las vacunas de acuerdo con la edad, los antecedentes y las condiciones de salud de cada paciente.
La estrategia plantea aprovechar cada contacto con el sistema de salud para identificar necesidades, orientar a la persona y, cuando sea posible, aplicar la vacuna durante la misma visita. También propone integrar la inmunización en la Ruta de Promoción y Mantenimiento de la Salud y acercar los servicios a las comunidades mediante vacunación domiciliaria, farmacias y herramientas que informen dónde hay dosis disponibles.
Otro desafío corresponde a la información. Los participantes señalaron que aseguradores, prestadores y entidades territoriales reportan datos en sistemas paralelos, lo que dificulta disponer de información confiable y oportuna. Por eso, recomendaron avanzar hacia datos interoperables e indicadores desagregados que permitan identificar diferencias entre regiones y zonas rurales dispersas.
El encuentro también destacó la necesidad de incorporar enfoques territoriales y étnicos, fortalecer las capacidades locales y reconocer la voz de los pacientes y de las organizaciones de la sociedad civil en los espacios donde se definen las prioridades de inmunización.
Jorge García, de la Fundación Retorno Vital, insistió en que la financiación debe ir acompañada de educación y acceso efectivo. Para el representante, las entidades nacionales, las secretarías departamentales y distritales de salud deben articularse para que la vacunación llegue realmente a la población.
Los participantes recomendaron, además, establecer metas explícitas para adultos y personas mayores frente a vacunas contra la influenza, el neumococo y el virus sincitial respiratorio. La propuesta incluye priorizar a las personas según edad y comorbilidades, actualizar las tecnologías disponibles y hacer seguimiento a los resultados en las distintas regiones.
Durante la mesa redonda también se mencionó que países como Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y España cuentan con calendarios o recomendaciones oficiales de vacunación para adultos o personas en riesgo.
Ragnhild Melzi, vicepresidenta del Consejo de las Américas, destacó el valor del diálogo entre sectores para establecer prioridades y explorar oportunidades de colaboración que fortalezcan el programa de inmunización en Colombia.
La conclusión del encuentro apunta a que el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 representa una oportunidad para establecer compromisos concretos, con metas, financiación, acceso y mecanismos de evaluación. El reto será convertir las recomendaciones en una política sostenida que proteja a la población durante todas las etapas de la vida, con especial atención a los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas y las comunidades que enfrentan mayores barreras para acceder a los servicios de salud.



