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Feb 21, 2026

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María Mónica Beltrán construye su vida musical desde el violín en Cartagena

María Mónica Beltrán encontró en el violín una vocación que transformó su vida gracias al acompañamiento social y musical

Inspiradora historia de superación muestra cómo la música transformó la vida de una joven cartagenera talentosa


Sus primeros pininos fueron con una flauta, su gran amor fue un clarinete, pero hoy le debe todo a un violín. Esta es la historia de una integrante de la Orquesta Puerto Azul, del Grupo Puerto de Cartagena (GPC).

Tenía 7 años cuando ingresó a la Fundación Puerto de Cartagena (FPC), a través del programa Escuela de Música Puerto Azul, que hace parte de la oferta social del Grupo Puerto de Cartagena a las comunidades de su área de influencia.  En el Colegio de El Zapatero, su barrio, vio llegar por primera vez los instrumentos musicales y el contacto inicial con uno de ellos fue con la flauta, la flauta dulce. 

No obstante, desde un comienzo, por algo que ni ella misma sabe explicar, el amor a primera vista fue con el clarinete, pero a la vez ese fue su gran frustración. Tenía 11 años cuando le permitieron probar los instrumentos. Ella se decidió por el clarinete, lo tomó y no le sonó. Entonces su profesor le dijo:” No, ese no es tu instrumento, prueba con el violín”. 

“La verdad yo no estaba tan gustosa de esa decisión.  Pero, obviamente por el violín, ahora mismo, puedo decir que soy la persona quien soy. Le digo al violín: he logrado cosas solo por ti. He sido muy agradecida con la Fundación, porque bueno, yo estaba en tercero de primaria, yo hice todo mi bachillerato en la Fundación y con distintos profesores, fue una experiencia súper espectacular”.   

Ella es María Mónica Beltrán Pallares, una joven cartagenera que hace parte de la Orquesta del Puerto (Puerto Azul), que está a punto de graduarse de música en la Escuela Bellas Artes, que piensa en hacer una maestría musical en el corto plazo y que en el largo plazo quiere tener una institución para enseñar música. 

Foto Cortesía Fundación Puerto de Cartagena

Terminada su primaria en la escuela de El Zapatero, María Mónica pasó al bachillerato en el Colegio Fernández Baena, en el barrio El Bosque. Durante el bachillerato seguía yendo a clases de música y de coro con la Fundación, hasta 4 veces a la semana. 

“Terminé el bachillerato y hablé con la trabajadora social de la Fundación -Sandra- y le dije que no quería alejarme de la música y no sabía qué hacer y era el último año en el bachillerato. Y ella me dijo que había que hablar con la directora de la Fundación, para ver si se podía conseguir una beca en Bellas Artes. La verdad que yo quería estudiar Turismo. Me presenté en el Colegio Mayor a estudiar Idiomas y Turismo y también en Bellas Artes y en ambas pasé, pero pensé que podía coger una carrera de día y la otra de noche, pero la verdad era que no podía acomodar los horarios a mi manera y ante estos inconvenientes me quedé con la música. Ya terminé y en 2026 será el grado. Fueron 5 años en la Universidad. Durante los estudios de música continuaba con la Orquesta del Puerto y sigo aún”, recuerda la violinista. 

Hoy, a sus 23 años, esta chica nos cuenta emocionada sus logros de la mano de la Fundación Puerto de Cartagena.  “Con la Fundación, desde los 11 años, a nosotros nos sacaban a presentaciones y siempre hubo un apoyo. No solo en lo musical, también la asistencia de profesionales de la psicología y la orientación con las diferentes trabajadoras sociales”, destaca María Mónica

De las múltiples presentaciones que ha tenido, esta joven recuerda una de las primeras. La realizada en una instalación militar, a la salida de Cartagena en la Vía del Mar. “Recuerdo que allí se me cruzaron muchas emociones como el poder presentarme, de poder expresar con el violín el sentimiento de alegría, de poder mirar al profesor que nos dirigía y poder coordinar, bailar y sonreír. Ser feliz”. 

Foto Cortesía Fundación Puerto de Cartagena

El ritmo que más le gusta y su gran sueño

Con su violín se le mide a todos los ritmos, pero confiesa que el que más le gusta es la salsa. "Se escucha muy chévere, al igual que las canciones urbanas de Carlos Vives”.

El éxito de María Mónica es tal que ha escalado al interior de su agrupación musical. "Hoy soy la concertina de la Orquesta (la líder de los primeros violines) y me va súper bien, por la experiencia adquirida durante estos años. Es un cargo de responsabilidad porque debes llevar un poco la orquesta. Es un reto que asumí con mucho amor, entrega y entusiasmo. Me da algo de nervios, pero es natural. Hago lo que me gusta".

Para esta chica los sueños no terminan. "Quiero seguir aprendiendo para poder enseñar a otros niños y jóvenes de una buena manera. Quiero conocer los métodos de enseñanza. Quiero hacer una maestría en pedagogía musical".

Admira a Gustavo Dudamel, músico, compositor y violinista venezolano del que dice: "Es  súper importante a nivel mundial, porque ha dirigido las orquestas principales en Estados Unidos, como la Filarmónica de Nueva York y la de Washington. Ha dirigido orquestas importantes, ha viajado, ha estado en Europa.  Me encanta su presentación de la Sinfonía del Nuevo Mundo ante el Papa. Él, con el violín, es virtuoso".

En su entorno familiar es la menor de tres hermanos, la única mujer, “la consentida de mis padres”. Ha sido la única en la familia en inclinarse por la música, y aunque al principio causaba algo de molestia, ya hoy sus ensayos hacen parte del entorno familiar.

A estas alturas de su carrera, en su historial aparece una dirección temporal de la Orquesta del Puerto Azul, con el Ensamble Menor. "Eso fue el año pasado, en 2024, en diciembre. Debuté como directora con el ensamble menor de la Orquesta del Puerto, fue una experiencia súper espectacular, llena de retos. Uno de los retos más grandes de mi carrera. Fue una gran prueba. Esto fue en el Teatro Adolfo Mejía. Tuve mucho trabajo, el montaje duró tres meses y fue una de las presentaciones más lindas que he hecho. Era la primera vez como directora y en semejante escenario. Fue un concierto de cierre de los programas de la Fundación". La directora titular de la orquesta es Helen Olier, precisa.

“Cuando me lo propusieron me dije: se me viene un trabajo fuerte, muy grande. Hubo un gran esfuerzo de los chicos de la orquesta, colaboraron mucho. Cumplieron los horarios y el resultado se vio en el concierto final. Recuerdo que el repertorio de ese día fue con canciones como El Pescador, Tutaina, entre otras".

Foto Cortesía Fundación Puerto Cartagena

María Mónica asegura que hay posibilidades de seguir dirigiendo, pero todo a su tiempo. “Sí lo volveré a hacer", enfatiza. "Ya no me queda nada grande, ni siquiera el clarinete", dice en tono jocoso y sonriente. Antes de finalizar la entrevista, esta violinista nos confesó algo: “En agosto pasado le dije a la seño Sandra que si me podían prestar un clarinete para yo volver a tocar con las instrucciones del profesor. Ya lo tengo en casa. Es una guerra con ese instrumento porque no sé cómo tomarlo; y un amor porque, aunque no me suene todavía estoy ahí, junto a él, hasta que me suene”, concluyó.

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