Presidente de Asobancaria expone visión estratégica y contundente sobre democracia, banca y riesgos económicos en Colombia
Jonathan Malagón, presidente ejecutivo de Asobancaria, abrió el 28° Congreso de Riesgo Financiero con un mensaje que conectó de manera directa democracia, economía y sistema financiero, tres dimensiones que, según afirmó, resultan indivisibles para el desarrollo de un país. Su intervención partió de un dato global: hoy, el 30% de las conversaciones en medios digitales e inteligencia artificial en el mundo giran en torno a política y elecciones.
Desde ese contexto, Malagón advirtió que democracia y prosperidad van de la mano, pero aclaró que las elecciones por sí solas no garantizan democracia, pues estas deben ser libres, participativas y confiables. Para el dirigente gremial, esos mismos principios deben regir también a la economía de mercado.
Malagón habló desde una doble experiencia: la de un político retirado y la de un líder gremial al frente de uno de los sectores económicos más influyentes del país. En su análisis, el curso de la política determina el curso de la economía y viceversa, por lo que no pueden entenderse como ámbitos separados.
Democracia y banca: libertad, participación y confiabilidad
Durante su intervención, el presidente de Asobancaria explicó que el sector bancario colombiano opera bajo los tres principios democráticos, aunque con retos importantes. Señaló que la banca en Colombia opera con 60 puntos sobre 100 en términos de libertad, mientras que en Europa esa cifra alcanza 80 sobre 100.
En materia de participación, destacó que el sistema financiero colombiano cuenta con 616 jugadores, lo que lo convierte en un sector altamente diverso. En cuanto a la confiabilidad, subrayó el papel de la institucionalidad, representada en entidades como el Banco de la República y la Superintendencia Financiera, que garantizan estabilidad y confianza.
A partir de esta base, Malagón presentó una agenda financiera estructurada para consolidar un sector más libre, más participativo y más confiable, elementos que considera esenciales para la democracia y el crecimiento económico.
Libertad y participación: datos abiertos y reglas equitativas
En el eje de la libertad, Malagón fue enfático en la necesidad de implementar el open data en Colombia lo antes posible. Aseguró que contar con datos públicos y privados abiertos es fundamental para la transparencia y para fortalecer la toma de decisiones económicas.
Advirtió que esta tarea debe quedar como prioridad para el próximo gobierno, pues el actual ya no alcanzaría a implementarla plenamente. Asimismo, planteó la migración al indicador IBR, con el objetivo de revelar mejor los precios y fortalecer la transparencia del mercado financiero.
En cuanto a la participación, Malagón alertó sobre los riesgos de una asimetría regulatoria. Señaló que no resulta coherente que entidades postales de giro y de suerte y azar capten recursos, mientras el sector bancario ha tenido que cumplir, durante años, exigencias estrictas como el SARLAFT.
Para el dirigente gremial, todos los actores financieros deben estar dentro del perímetro de vigilancia institucional, sin excepciones. En ese mismo eje, propuso robustecer las reglas de la deuda pública, como un componente clave para la estabilidad financiera del país.
Confiabilidad y alerta fiscal: el impacto de la emergencia económica
El eje de la confiabilidad ocupó un lugar central en el discurso. Malagón explicó que ser confiable implica saber qué esperar como país, especialmente en un contexto de descuadre fiscal que ha llevado a plantear una reforma tributaria vía decreto de emergencia económica.
En ese punto, rechazó la narrativa según la cual el sector financiero paga pocos impuestos. Con datos de la DIAN, explicó que en el año inmediatamente anterior el sistema financiero reportó $112 billones, de los cuales $90 billones no pertenecen al sector financiero, sino a los fondos de pensiones, es decir, a los ciudadanos.
El sector financiero obtuvo $27 billones en utilidades, con los cuales pagó $14 billones en impuestos, lo que representa una carga significativa. Además, advirtió que el government take supera el 50%, desmontando la idea de una baja tributación.
Malagón lanzó una advertencia clave: si se mantiene el decreto de emergencia económica, Colombia pasaría a tener la tarifa de renta para el sector financiero más alta del mundo, superando incluso a países como las Islas Comoras, donde la tarifa es del 50%. Actualmente, Colombia ya se encuentra entre las más altas de la OCDE.
Riesgos económicos: crédito, tasas e impacto social
El presidente de Asobancaria alertó que una mayor carga tributaria impuesta por decreto elevaría las tasas de interés en 100 puntos básicos. Este impacto tendría consecuencias directas sobre los ciudadanos.
Puso como ejemplo un crédito de Vivienda de Interés Social, que pagaría $200 mil pesos más al mes, lo que representaría $40 millones adicionales durante toda la vida del crédito. Esto provocaría que la cartera creciera por debajo del PIB, reduciendo la profundidad financiera y significando un retroceso inmenso para el país.
Según cálculos de Asobancaria, este escenario implicaría casi un millón de créditos menos. Actualmente, el sector financiero entrega 38.500 créditos, sin contar tarjetas de crédito. Por ello, Malagón insistió en que la confiabilidad no puede ir de la mano de un decreto de emergencia económica.
En este contexto, el gremio celebró la suspensión del decreto y expresó su expectativa de que este finalmente se caiga, como una señal positiva para el mercado.
Mensajes al mercado y agenda para el nuevo gobierno
Malagón también destacó la importancia de los mensajes que Colombia envía al mercado internacional. En ese sentido, el sector bancario valoró positivamente el aplazamiento de la entrada en vigencia del CFEN, lo que brinda mayor previsibilidad.
Señaló que el sistema financiero atraviesa un momento de cambio, con una ventana de oportunidad abierta por la Superintendencia Financiera, y que la implementación del pilar dos de Basilea permitirá que en noviembre se active el CFEN de manera ordenada.
Todas estas propuestas hacen parte de una agenda financiera, concebida como un decálogo de iniciativas que Asobancaria está socializando con los precandidatos presidenciales, con miras al próximo gobierno.
Malagón cerró su discurso con una frase contundente que sintetiza su visión: “Sin sistemas financieros no hay democracia y sin democracia no hay futuro”, un mensaje que marcó el tono del Congreso y dejó clara la posición del gremio frente a los desafíos políticos y económicos del país.


